27 diciembre 2006

Una mirada secular sobre el suicidio la muerte y otros demonios


(Después de ver la película "El club del suicidio". Loca pero muy buena, la recomiendo)
¿Es la muerte lo que nos conecta con nosotros mismos?
(Nota al margen: El gran problema del hombre es ese afán de hacerse preguntas)
En vida estamos conectados con todos, incluso con los muertos. Los muertos siguen conectados a nosotros aunque estén muertos, esa conección aún resiste ¿Resistirá lo que nos conecta a nosotros con nosotros mismos? ¿Resistirá la conección de la conciencia?
Mi muerte me mantiene conctado a los demás, aún después de muerto sigo conctado con los vivos (y con los muertos, para los vivos), mi padre, aunque está muerto, sigue siendo mi padre ¿Sigue siendo mi padre? (Disculpa papá, pero estoy ejerciendo mi derecho a dudar) ¿Sigo siendo yo después de muerto?
Demasiadas preguntas en un solo escrito.
Lo que me conecta a mi padre es el hecho de dejar de ser, después de haber sido su hijo. Suena como una buena excusa para buscar la muerte. Es lo único que me mantendría conectado (hipotéticamente) con mi padre de una manera directa ¿Cuál es la conección que tengo conmigo? Esa es la pregunta que me perturba, es la muerte o la vida, o la conección que tengo con los demás. Por eso sentí con la muerte de mi padre, que parte de mi también se moría. Es extraño. Sería reducido si hubiera que morir al momento de descubrir el sentido de la vida como tal. Debe haber otra explicación.
Todo es comercial. Incluso la muerte, mas no la propia. La "humanidad" encuentra su raíz en el hecho de la muerte, propia, la finitud de la propia vida. Lo que antes nos hacía humanos, la conversación, el diálogo, la palabra ahora también nos separa, nos aliena, nos deshumaniza. Queda la muerte como opción lógica, por eliminación simple en la región de las muestras de humanidad. Ya ni siquiera es ser solidario, en la medida que aquello no es más que una pose, una vez al año, para figurar, para aparentar, para mentir ¿Dónde queda el "corazón"? En la muerte, en lo sensible de nada, en la ausencia. Esa es la eterna crítica de la eterna muerte: ¿Supiste vivir?

21 diciembre 2006

De todos modos... Siempre hay algo que decir



¿Es que no me puedo quedar callado?
Parece que no.
Lo interesante de opinar, sobre cualquier cosa, es eso mismo, que al empezar a hablar ya no puedes parar, sea de lo que sea de lo que se hable, porque al descubrir que tienes una visión sobre algo, descubres también que puedes llegar a tener una visión (o muchas visiones) sobre todo, muchas preguntas respondibles, muchas cosas de que hablar.
Sí, me considero "importante" en la medida que mi opinión es tan válida como la de cualquiera que se atreve a opinar, a ejercer su derecho de voz, pero más, porque se que mi voz puede llegar y ser útil o identificarse para y con algunas otras voces que gritan en quizás qué otras partes, celebrando en actos las oportunidades de un mundo libre.
Tengo el valor de decir lo que pienso y hoy quiero decir que mi opinión es importante, que mi voto sí vale, porque está respaldado por un corazón que late y un ser completo que sueña y busca ser mejor.
Tal vez la vida no tenga sentido en si misma, pero por lo mismo hay que aprovecharla como una oportunidad (la única quizás y es mejor pensarlo así) de estar en un lugar y tiempo como este para ser. Yo la aprovecharé hablando ¿Cómo lo harás tú hoy, estimado lector?

Nada por hoy

De vuelta del largo viaje por las carreteras del mi mismo, en que llegué a desaparecer de este fecundo mapa de ilusiones y opiniones, descubro que, por más que escriba, no hay tiempo para leerme... Es todo tan largo y latero, que ahora cuando todos quieren huir de las letras yo sigo escribiendo y esperando a ser leído. En verdad es una lata leer tanto... No por eso dejaré de escribir, siempre habrá algún alma cibernética que quiera pasar a ver este lugar y que querrá echar una mirada a mi interior...
Suena deprimente... Pero no lo es...