10 septiembre 2007

Desde otro lugar


No estoy en mi casa escribiendo esto. Estoy en otro lugar de la increíblemente mundana ciudad de Arica. Estar en otra parte escribiendo en mi blog me hace pensar un montón de cosas... Entre ellas una que desde hace un tiempo me ha venido siguiendo como para que escriba de ella, esta vez sin mucha estructura, pero que va, hay que aprovechar el soplo del viento...

Estar en otro lugar me hace pensar -volviendo al tema- en las distintas formas que hay de ver el mundo, en cada una de las formas y lugares que cada una de las personas tienen de interpretar lo que perciben y la capacidad de llegar a una especie de consenso sobre estas percepciones. Me cuestiono también si este consenso no será una simple imposición -por lo tanto, incuestionada- de juicios de valor tan válidos como la opinión que pueda tener cada uno sobre ellos mismos, pero que por su carga histórica, para gran parte del mundo tienen "fuerza de ley".

La medida en que reaccionamos ante la "realidad" de que existen distintas "realidades", puede llegar a permitir que cuestionemos el consenso aparente al que estamos sometidos día a día y, de esta forma, adherirnos o separarnos de estos juicios de valor a voluntad y bajo nuestro ojo crítico.

Si estuviéramos en otro lugar en este momento podríamos notar -obviamente- que las cosas se ven de forma diferente. Si extendiéramos este razonamiento a la dimensión del tiempo, podríamos decir con justa razón que las cosas se ven diferentes en distinto momento; sea cual sea el concepto de realidad que tengamos, en toda ocasión el mundo y sus alrededores pasan por nuestro filtro, por nuestro único punto de vista.

Esto no debe complicarnos. Sería bastante difícil y, tal vez, caótico, intentar vivir cada uno de acuerdo a su propia valoración -hay quienes dicen que sería la única forma de llegar a la armonía perfecta- por lo que de todos modos es necesario escoger ciertos parámetros en los cuales relacionarse con lo que nos rodea, la cuestión recae en escoger críticamente cuáles son esos parámetros y cuáles de ellos no son apropiados para nuestra forma de vivir actual. Esa es la responsabilidad que nos compete. Una vez más me pregunto: ¿Somos sólo ovejas confiadas o somos capaces de sacar la cabeza fuera del rebaño y pensar por nosotros mismos?


El cafetero crítico.

04 septiembre 2007

De la nada...



De la nada surgen las palabras como gotas, sin pensarlas mucho, sin ensuciarlas demasiado... Arrastrándose como los recuerdos deprimentes en procesión, como los recuerdos alegres que se vuelven espinas, espadas, navajas...

De la nada el poeta saca de todo: plumas, joyas, noches, lunas, vientos, soles, mares, rosas, rostros, estrellas, palabras de vida y de muerte, de desvarío y cordura, de calma y locura...

¿Por qué suenan así estas voces en estas horas de drama y sonrisas? Nadie lo sabe. Hay días en que el poeta amanece sin ganas de hacer poesía, con ganas de que la poesía se haga en él y brote como surco en la tierra, como lava volcánica, estornudo de magma, sin avisar, sin darse cuenta...

A veces la vida se apodera de los imprevistos como la fortuna de la rueda de los hombres; a veces lo previsto llega de golpe y deja K.O.; a veces la vida es sólo vida y digna de ser vivida...

De la nada surge el poeta, desnudo de poesía y prosa, la Fortuna da, la Fortuna quita, el poeta nace y muere cada día, a cada hora, en cada insólito segundo de las vueltas del mundo... La Fortuna da, el Poeta roba, la Fortuna quita, el poeta llora.