21 junio 2011

Cadaver exquisito de una mente




Todos hablando de todo, lluvia de ideas, colapso mental. Asociación libre. Protestas en las calles y el silencio que es cortado por un flujo eléctrico, por un motor de máquina y por las gotas que caen a mi espalda. En la otra pieza la caja murmura, murmura a gritos. "Carretera" alcanzo a escuchar, se oye como si alguien tosiera las palabras. Un perro ladra cuatro veces, afuera, una vez más. Escucho incluso el viaje de un lápiz, de mi lápiz; ahora, en la otra pieza, un murmullo más aletargado, una voz académica, que arrastra las palabras. Más ladridos. Yo tratando de dejar atrás lo que he guardado. La luz bañando el papel, mis manos, mi esfuerzo. Cuantas veces he gritado a través de las ventanas sobre lo que no estoy de acuerdo. Pocas veces han marchado mis pies tras el ideal, contra el sistema enemigo, subyugante, populista. Pocas veces han marchado mis pies contra la ciudad. Más marcha mi mente, más han marchado mis palabras. Pausa, pausa larga, otro esfuerzo. No se pueden hacer estas dos cosas a la vez. Otro eufemismo doliente. "Miro lo que he dejado atrás". Fluye el río. Vuelvo a querer ser escritor, es un trauma la profesionalidad para mi. Un esfuerzo sobrehumano insoportable en la secuencia informal de mi trabajo, continuo, descontinuado. Otra pausa. Volver a esperar. Me quedé pegado. Cuando sea grande seguiré asociando, he retrotraído mi mente al pasado, hace algún segundo terrestre, momento olvidado, que nadie leerá las discusiones que escucho, los discursos de mi cabeza, las marchas de mi pensamiento sobre hojas vacías de agenda. Afuera alguien roba la pared de mi vecino, que es el vecino de todos, mientras otro canta y otra rueda avanza y otro motor suena y se va y la gotera deja de sonar mientras la punta del lápiz sigue (pausa) escribiendo, sonando, con su balbuceo grave de papel manchado. Más eufemismos, más metáforas de ciencia redonda de este lápiz de pasta, Me pregunto ¿qué hacía este domingo? ¿por qué? ¿cuál? Llenos de hilaridad mis recuerdos. Imaginando lágrimas llenas de fe y de emoción manipuladas. Corderos llevados a experiencias cebollentas que vinculan agresivamente, impositiva y vergonzozamente a personas antes desconocidas, simulando una comunidad de sonrisas falsas, abrigando la sospecha de la falta de confidencialidad y el miedo al escarnio público y, para los más crédulos, la convicción (absurda convicción) de que existe cierta similitud entre los padecimientos personales y los del resto, una especie de universalización de los padeceres que agrupa a los dolientes en el mismo conglomerado, bajo la misma ilusa esperanza del consuelo final, supremo, idealizado.
Imágenes de: http://palabraseimagenescompartidas.blogspot.com/2011/02/cadaver-exquisito.html
http://azulturquesabitacoradeteresa.blogspot.com/2010/09/cadaver-exquisito.html

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